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Laura Moreno

Terapia de EMDR Online

El trauma no es lo que te pasó. Es lo que ocurrió dentro de ti como consecuencia de lo que viviste, y la forma en que tu sistema aprendió a protegerte desde entonces.

Cuando algo sigue activo aunque haya pasado tiempo

Quizá han pasado meses, o años. Quizá, desde fuera, todo indica que ya pasó, que lo superaste, que eso quedó atrás. Pero hay algo que se activa de la misma manera que antes, la misma contracción en el pecho, la misma respuesta que aparece sin que la llames, esa sensación de que algo no acaba de cerrarse.

Cuando una experiencia fue demasiado intensa, el cerebro no consigue archivarla como algo del pasado. Queda suspendida sin fecha, sin contexto, con la misma carga que tenía en el momento. Por eso el cuerpo no distingue entre lo que ocurrió y lo que recuerda, y responde como si siguiera ocurriendo.

Puede que lo notes en el cuerpo antes que en la mente, una tensión que no cede, una fatiga que no encaja con nada concreto, dolores que van y vienen sin causa orgánica. O puede que lo veas en tus respuestas, reacciones que te sorprenden, una hipervigilancia que no puedes apagar, cierta desconexión de ti mismo, relaciones que activan algo que parece venir de otro tiempo.

El trauma no es lo que te pasó. Es lo que pasó dentro de ti como resultado de lo que te pasó.

Si reconoces algo de esto, tiene sentido que esté ahí. El cuerpo hizo lo que sabe hacer: protegerte. El problema no es la respuesta, es que esa respuesta sigue activa cuando ya no tiene nada que proteger.

Qué es la terapia EMDR

La terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) fue desarrollada por Francine Shapiro en los años ochenta y es hoy uno de los tratamientos más respaldados por la evidencia para el trauma y el estrés postraumático, reconocido por la OMS, la APA y las principales guías clínicas internacionales. Pero lo que lo hace particular no es su reconocimiento institucional, sino el mecanismo que tiene detrás.

El EMDR parte de una idea sencilla: el cerebro tiene una capacidad natural de integrar las experiencias difíciles, igual que el cuerpo sana una herida. Lo que ocurre en el trauma es que ese proceso se interrumpió. La experiencia quedó almacenada de forma incompleta, con la misma intensidad, las mismas sensaciones, la misma carga que tenía en el momento original. Sin fecha. Como si siguiera abierta.

Lo que el EMDR hace es crear las condiciones para que el cerebro pueda terminar lo que quedó a medias. Cuando sostienes en mente algo difícil mientras realizas a la vez una tarea que requiere atención (los movimientos oculares, los golpecitos alternos, los sonidos) el cerebro no puede mantener ambas cosas con la misma intensidad. En ese estado, algo cambia: la carga del recuerdo empieza a moverse, la memoria puede actualizarse, puede quedar anclada al pasado como algo que ya ocurrió.

El proceso se parece a lo que ocurre durante el sueño profundo, cuando el cerebro ordena e integra las experiencias del día, pero guiado, con acompañamiento, a un ritmo que el sistema nervioso puede sostener.

Psicólogos de EMDR

Terapia EMDR para trauma

No se trata solo de aprender a manejar los síntomas o de esquivar lo que los activa. Con el EMDR trabajamos para entender qué experiencias siguen guardadas sin terminar de procesarse, reducir la carga emocional que esos recuerdos todavía llevan, y ayudarte a recuperar la sensación de seguridad en tu cuerpo, en tus vínculos y en ti misma. Que el pasado pueda volver, por fin, a ser pasado.

Enfoque Integrador

Combinamos EMDR con otros enfoques y herramientas, como IFS y trabajo somático, porque el trauma vive en el cuerpo tanto como en la mente. La recuperación ocurre en los dos lugares, con un ritmo que tú marcas.

Espacio Seguro

Antes de tocar ningún recuerdo difícil, construimos juntos los recursos que van a sostenerte. El trabajo ocurre desde la seguridad.

Trabajo en la Raíz

El EMDR no trabaja con los síntomas, trabaja con el origen, directamente con lo que quedó guardado. La memoria no desaparece, cambia su carga, queda anclada al pasado.

Contacto

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Si estás valorando empezar una terapia EMDR o simplemente no sabes todavía si es lo que necesitas puedes escribirme aquí. Te respondo en máximo 48 horas.

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FAQ

Preguntas frecuentes de la psicoterapia online con EMDR

El proceso tiene fases bien definidas, y la primera no es procesar nada. Empezamos con una evaluación donde conocemos tu historia y entendemos qué te trae. Antes de tocar cualquier recuerdo difícil, construimos recursos internos que te sostengan durante el trabajo: imágenes, sensaciones, anclajes que te den suelo. Solo cuando ambas sentimos que ese suelo está, empezamos con el material que duele. En el procesamiento traes a la mente lo que queremos trabajar —una imagen, una sensación, un fragmento— y mientras lo sostienes aplicamos estimulación bilateral: movimientos oculares, golpecitos alternos o sonidos. El cerebro hace el resto. No necesitas contarlo en detalle ni tener un relato ordenado. Lo que va cambiando no es la memoria en sí, sino su carga emocional: pasa a ser algo que ocurrió, ubicado en el pasado, sin el mismo poder de activarte.

Más de lo que la mayoría imagina. El EMDR se conoce sobre todo por el trabajo con trauma y estrés postraumático, pero su campo de aplicación es mucho más amplio. Se trabaja con fobias específicas —miedo a volar, a las agujas, a conducir tras un accidente—, con ataques de pánico, con ansiedad generalizada, con duelos que no encuentran su lugar. También con adicciones y hábitos difíciles de soltar, como dejar de fumar, porque muchas veces detrás de un patrón repetido hay una experiencia que sigue activa. Las dificultades de autoestima, la autocrítica muy instalada, la sensación crónica de no ser suficiente, también tienen raíces que el EMDR sabe encontrar. Lo mismo ocurre con el dolor crónico, los síntomas físicos sin causa orgánica, y las relaciones que repiten siempre el mismo patrón. Si hay algo que no cambia aunque lo intentes, merece la pena preguntarse qué lo está sosteniendo.

Esta es una de las preguntas que más recibimos. No tendrás que relatar lo ocurrido en detalle, ni revivir experiencias que te desborden.

Herramientas como el EMDR o el trabajo desde IFS pueden ser muy efectivas sin necesidad de narrar lo que pasó pormenorizadamente. Y antes de entrar en cualquier trabajo con el trauma directamente, construimos juntas los recursos y la estabilización necesarios para que el proceso sea seguro. El ritmo lo marcas tú, siempre.

Los estudios disponibles muestran resultados equivalentes cuando el EMDR online se aplica correctamente. La estimulación bilateral se adapta al formato, con movimientos en pantalla o sonidos alternos, y el tipo de acompañamiento que importa —la presencia, la regulación compartida— también funciona a través de la pantalla

Si la pregunta es si podemos empezar a trabajar juntas: sí, absolutamente. Si la pregunta es si vamos a entrar directamente a procesar recuerdos traumáticos desde la primera sesión: probablemente aún no.

Cuando alguien está en un momento de mucha inestabilidad emocional, el primer objetivo de la terapia de trauma es la estabilización: construir recursos de regulación, establecer una base de seguridad y reducir el nivel de activación del sistema nervioso. Eso es trabajo terapéutico muy real y muy valioso, aunque no se esté tocando el trauma directamente.

El procesamiento del trauma se aborda cuando hay suficiente estabilidad como para que el proceso no desborde. Esa evaluación la hacemos juntas, de forma honesta y transparente, a medida que avanzamos.

A veces sí. Empezar a mirar lo que llevamos tiempo evitando puede remover cosas.

Lo que sí podemos garantizar es que trabajamos para que ese proceso no te desborde. La fase de estabilización existe precisamente para eso: para que cuando se trabaje el material más difícil, tengas los recursos necesarios para manejarlo. Y siempre tienes capacidad de marcar el ritmo.

Dicho esto, también es habitual que muchas personas noten mejoría desde las primeras sesiones, simplemente porque por primera vez se sienten escuchadas sin juicio y con un mapa de lo que les pasa. Ese alivio de «no estoy loca, tiene sentido lo que me ocurre» suele aparecer antes de lo esperado.

 

Depende de cuánto material hay, de cómo responde tu sistema nervioso y de qué tipo de trauma estamos trabajando. Un evento aislado puede procesarse en pocas sesiones. El trauma relacional o el que viene de la infancia suele requerir más tiempo, porque hay más capas y más historia. Hablaremos de esto desde el principio, con honestidad.

La mayoría de los enfoques terapéuticos trabajan desde arriba hacia abajo, desde el pensamiento hacia el cuerpo. El EMDR trabaja desde el origen, directamente con lo que quedó guardado en el cuerpo, sin necesitar una narrativa elaborada ni años de análisis. Para muchas personas es un trabajo más rápido y más somático que otras aproximaciones, aunque no es el único enfoque válido ni funciona igual para todo el mundo. emocional, los vínculos y la comprensión de uno mismo.

El estrés postraumático (TEPT) no siempre se parece a lo que muestran las películas. Tiene muchas caras, y muchas veces ni siquiera lo identificamos como trauma. Estas son algunas de las más frecuentes:

Intrusiones y flashbacks

Imágenes, sensaciones físicas o fragmentos del evento que aparecen sin que los llames —de día o en sueños—, como si el pasado se colara en el presente.

Hiperactivación del sistema nervioso

Estar siempre alerta, sobresaltarte fácilmente, tensión crónica en el cuerpo, irritabilidad o dificultad para descansar de verdad. El cuerpo sigue «en modo peligro».

Evitación

Evitar lo que recuerda lo ocurrido —lugares, personas, conversaciones, incluso pensamientos—. Una forma de protegerse que, a la larga, te aleja de lo bonito de la vida.

Desconexión y disociación

Sentirte fuera de ti misma, como anestesiada emocionalmente, o incapaz de estar presente. El sistema nervioso se «apaga» como otra forma de protección.

Creencias sobre una misma

Sensaciones profundas de culpa, vergüenza, o la convicción de que algo en ti está tremendamente mal. Estas creencias nacen del trauma, no de la realidad.

Patrones relacionales repetitivos

Repetir dinámicas en los vínculos que no entiendes bien por qué siguen pasando. El trauma también vive en cómo nos relacionamos con los demás.

Si tienes dudas, no hace falta que lo explores sola, para eso estamos nosotras, para verlo juntas y evaluarlo bien.

En Laura Moreno Psicología el EMDR no es la única herramienta. El trauma rara vez se trabaja bien desde una sola aproximación, y el enfoque integrador parte de esa convicción. Dependiendo de lo que cada persona necesita, el EMDR se combina con IFS —Terapia de Sistemas de la Familia Interna—, que permite entender y relacionarse con las distintas partes de uno mismo que quedaron afectadas, con la terapia basada en la mentalización, que trabaja la capacidad de comprender los propios estados internos y los de los demás, y/o con técnicas de trabajo somático, entre otras. Porque el cuerpo guarda lo que la mente a veces no puede poner en palabras. No se trata de mezclar por mezclar: se trata de tener suficiente caja de herramientas para acompañar lo que aparece, en el momento en que aparece, con lo que realmente necesita.

Si quieres que individualicemos tu caso o si tienes cualquier duda, puedes escribirme a lauramorenopsicologa@gmail.com o por WhatsApp.

qué podemos trabajar

Psicólogas de EMDR

Nuestro enfoque terapéutico es personalizado, adaptado a tus necesidades específicas, y se basa en una variedad de enfoques terapéuticos para lograr resultados efectivos y duraderos.

Intrusiones y flashbacks

Imágenes, sensaciones físicas o fragmentos del evento que aparecen sin que los llames —de día o en sueños—, como si el pasado se colara en el presente

Desconexión y disociación

Sentirte fuera de ti misma, como anestesiada emocionalmente, o incapaz de estar presente. El sistema nervioso se "apaga" como otra forma de protección.

Creencias sobre una misma

Sensaciones profundas de culpa, vergüenza, o la convicción de que algo en ti está tremendamente mal. Estas creencias nacen del trauma, no de la realidad.

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